Mantenimiento
Cómo limpiar tus zapatillas de trabajo (y alargarles la vida)
Barro, grasa, cemento y olor. Qué funciona, qué las estropea y cuándo toca cambiarlas aunque parezcan nuevas.
Equipo Pisafirme 5 min de lectura

El calzado de trabajo no se estropea de un día para otro: se estropea por acumulación. Diez minutos a la semana le sacan meses de vida.
La rutina semanal
- Saca las plantillas interiores y déjalas al aire.
- Cepilla en seco el barro y el polvo con un cepillo de cerdas medias.
- Pasa un paño húmedo con jabón neutro por el empeine. Nada de disolventes.
- Limpia el dibujo de la suela con un palillo o un destornillador fino: ahí es donde se pierde el agarre.
- Seca al aire, a la sombra, con papel dentro si han cogido humedad.
Manchas difíciles
- Grasa o aceite: jabón lavavajillas en frío, frotando con cepillo blando. Cuanto antes, mejor.
- Cemento o yeso: deja secar y cepilla en seco; si mojas, se fija.
- Pintura al agua: paño húmedo inmediato. Si ya ha secado, mejor dejarla que atacar la malla con disolvente.
- Olor: bicarbonato dentro toda la noche y plantillas fuera. Si vuelve en dos días, el problema es la humedad, no el olor.
Cuándo cambiarlas
Aunque el empeine aguante, cámbialas si pasa alguna de estas cosas: el dibujo de la suela está liso, la suela se despega por el borde, la puntera se nota movida o marcada por un golpe fuerte, o el interior está apelmazado y ya no amortigua. Un impacto serio es motivo de cambio aunque por fuera no se vea nada: la puntera trabaja una vez.


